miércoles, 11 de febrero de 2009

Llamada perdida

Estoy en medio de una sala de computación, a la que relacioné con un salón de la universidad. Estoy con tres personas más: amigos, compañeros. Los reconozco. El ambiente del salón es frío y blancuzco. Nos reímos y nos perdemos en la conversación.

Siento la vibración del teléfono celular y lo miro antes de pensar en contestar. Es ella. La mujer con quien corté vínculos completamente después de una compleja y accidentada relación que duró casi año y medio. No era su número habitual, sino el número de su casa, de donde solía llamarme cuando vivíamos en ciudades distintas y nos enamoraba la magia de la ausencia. Lo primero que pensé fue que había regresado a su ciudad. Quise contestar, pero cuando intenté hacerlo la llamada se había perdido. Volví al salón del que nunca salí, molesto y confundido. Despierto.

Hace más de un mes que no sé absolutamente nada de ella. Y en el fondo lo agradezco.

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